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Marcos 10,17
Asà que salió para ponerse en camino, vino corriendo un joven, y arrodillado a sus pies le preguntó: "Oh buen Maestro: ¿qué debo yo hacer para conseguir la vida eterna?" Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos que conducen a la vida: No cometer adulterio, no matar, no hurtar, no decir falsos testimonios, no hacer mal a nadie, honrar padre y madre". A esto respondió él, y le dijo: "Maestro, todas esas cosas las he observado desde mi mocedad". Y Jesús, mirándole de hito en hito, mostró quedar prendado de él, y le dijo. "Una cosa te falta aún: anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, que asà tendrás un tesoro en el cielo, y ven después y sÃgueme". A esta propuesta, entristecido el joven, fuese muy afligido, pues tenÃa muchos bienes. Y echando Jesús una ojeada alrededor de sÃ, dijo a sus discÃpulos: "¡Oh, cuán difÃcilmente los acaudalados entrarán en el reino de Dios!" Los discÃpulos quedaron pasmados al oÃr tales palabras. Pero Jesús volviendo a hablar, les añadió: "¡Ay hijitos mÃos, cuán difÃcil cosa es que los que ponen su confianza en las riquezas entren en el reino de Dios! Más fácil es el pasar un camello por el ojo de una aguja, que no entrar un rico semejante en el reino de Dios". Con esto subÃa de pronto su asombro, y se decÃan unos a otros. "¿Quién podrá, pues, salvarse?" Pero Jesús, fijando en ellos la vista, les dijo: "A los hombres es esto imposible, mas no a Dios; pues para Dios todas las cosas son posibles". (vv. 17-27).
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